miércoles, 30 de abril de 2008

Tal y yo

tal vez una frase en punto
tal vez el silencio se aproxime
el frío de un soplido
o crujan tus voces arenosas
sea tu cuenca negra de río,
digo digo digo digo
no es un devenir de la consciencia
donde ella estaciona su auto oxidado
ella, que se acuesta con cualquiera,
que con su misma madre huye del mundo,
mojan el colchón y secan sus manos,
sus líneas profanadas de tiempo,
sus palmas de pecado, palmas
de mar de cocos de cielos
de cartón, de banderines azules
cuerdas blancas y plateadas, broches
de banderines rojos y violetas

digo de decir que digo esta mi piel
esta mi sangre helada, gusto a esencia
de azúcar, de vainilla la muy jodida.


de azucenas que manosean su tocados
de los huesos curiosos de sueños
de rumbos
de ciegos…
de asambleas dehiscentes
suturales, hilvanantes de poros
de pieles resecas de soles de arena
de tierra sin pasto
de hileras de trenzas
delantal
delantal y pelo
digo digo
digo
de decir que diga
que si callo la muerte
que si silencio no gruño
sentencio con mi callido

y digo que miento
que pienso que creo
que siento que extraño
que creo que pienso
una cumbia arrabalera
un tango agazapado

no es un devenir de la conciencia
es un decir de esta burla
de estas manos que descuelgan
de su almas de los tenders
de los hilos en la terraza
descuelgan almas mojadas
almas secas de sol y de sueños
descuelgan dobleces del cielo blanco
del cielo gastado de cartón
descuelgan pelucas y pelos
de mujeres y de hombres
de porongas y de seda

no es un devenir de la conciencia
no se le siguen los granos
no caen por el tubo de vidrio
digo digo es un decir
una muerte de una rata
de silencio prematuro
un párpado viejo y una tuerca vencida
una peluca y una pestaña,
no les quedan segundos, no
les queda aire
frases desechas y frases mordidas
fibras que se hilvanan como sí,

como lino

como lino

digo digo
escribo sin decir
hablo sin la boca porque ella

ella en fin

es sólo un regalo prometido

una promesa y al fin
un alma borracha
pedestre de sus latidos
de sus porfías

de su piel sin su boca
de sus ojos sin su aroma
de sus uñas sin la marca
del tiempo abrupto
del abismo del presente
de una nuez…
y yo-



S

jueves, 24 de abril de 2008

El diablo me anda buscando

Una gota de reflejo rueda en la porosidad de sus cachetes, de sus ojos abiertos y hacia arriba las hoces rojas de venas y arterias escondidas, de sus oscuros párpados un silencio prolongado. ¿Llora? No existe en su piel el mínimo motivo, no existe en su olor más que restos de una mandarina hace unos minutos y toneladas de perfume, no existen en sus manos secas los rastros de transpiración, no queda en su garganta más que un collar brillando por la lamparita del baño. ¿A qué estamos jugando? ¿Sigue siendo divertido? Cuánto tiempo ya, cuánto, es que el placer se vincula a un sueño, la voz a un ronquido y el tiempo a una botellita de coca cola.

Estás muy linda. Gracias. Cómo andan tus cosas. Bien. Me alegro. Sonrío. Escucho. Río de nuevo. No grito. No como. Escucho. Escupo. No miran. Transpiro. Miento. Abro la boca. No bostezo. Gruño. La garganta. Mi saliva. El diablo. Ohhh. Se horrorizan. No entiendo. El diablo. Las astas de un cabrito. Los haces de una magdalena. Las conchas en la arena. Me paro. Rodillas negras. Vestido manchado Escupo y escupo y escucho y grito. Miran al piso. Al piso. Una bandeja con platitos. Queso en cubos. Un vaso negro. Cerveza y vino y gaseosa. Humo. De cigarrillo nada más. El diablo. El cuello. Limpio. Los aritos nuevos. El diablo. El pecho. Afuera. Todos afuera. Desnudez. Hermosura. Olvido.

Y en su mano que tiembla, en el centro, como una flor, la gota pesada de su ahogo. En el aire una espera ansiosa del viento. ¿Dónde estará mi piel, ay ay sí dónde estará?, ¿dónde estará la gente? La pared fue blanca alguna vez. Ni el techo ni el cielo se cayeron aún sobre nuestras cabezas.

El silencio no quiere decirme nada. La calle me quedó ajena. Las bocas, las extraño.

Encerrado, a punto de nacer, en el centro de una nuez, el diablo me espera.

S

lunes, 14 de abril de 2008

Ceniza


no es humo
es la tarde que se ahoga en su ahora
es el hueco del ahora porfiado
el ahora maquillado de tiempo
el momento insistente de su ser
no es humo es el polvo
polvo de cenizas y viento
mar de algas grises y estanques
no es humo es polvo
tijeras manchadas de uñas frías
esmalte rojo despintado
pieles estrechas sin pieles,
pieles frías
sin rigores,
sin cadáveres

no es humo son cenizas
lágrimas de mares resecos
gotas de regadera de plástico
abridores de canteros blancos
no es humo son cenizas
no es el llanto ni la arena
no es el frío o el insomnio

no es humo son cenizas
cenizas de nubes de domingo
cenizas de tardes sin viento
vientos de silencios sin sordera
ceguera de ojos de cartón

cenizas sin humo

fuego sin cenizas

la urna se ha partido
.
S

miércoles, 9 de abril de 2008

Cuerpos acuchillados, cuerpos desobedientes… (Apología del travestismo)

El cuerpo se ha servido. Sean ustedes invitados a estirar la piel, a cortar las fibras y los tendones, a masticar los pelos y pincharnos los ojos. Pinten nuestras bocas de carmesí, píntenlas con púrpura podrido, pinten y desháganlas de flores de gladiolos y azucenas y casuarinas. Muerdan nuestros pezones con furia y chorreen de sus dientes la sangre roja de rouge (en nuestros cuellos cuelga un collar de semillas de sandías y polvo de aserrín). Bailen empapados de nuestros sudores, hiedan el aliento de nuestros días, pasen su lengua por la tapa del inodoro y acuchillen este cuerpo separado, este cuerpo herido de su propia existencia. Una foto nada más, separada en el abismo inconsciente de los sin cuerpo, de los sin alma que dejaron gotear los días, que dejaron pasar la noche y pusieron el destello de la luna en el reflejo de la impresión en papel brillo. ¿Diría alguna de las cochinas, diría alguno de los puercos, por la noche, cuando masticaban el papel de estaño vacío de chocolate, cuando lamían las bolsas de con restos salados de grasas en el paquete de papas fritas, sabía alguno de sus redondos cuerpos cuando se chocaban ansiosos con las paredes que el tiempo habría de dejar como un espejo de su travestismo? ¿sintieron vergüenza sus pezuñas? Es una foto nada más, es un vestido en mi cuerpo peludo mamá, es la línea de lápiz labial hasta las orejas, es la nuez de adán tapadas de base tornasoleado, papá, es una foto nada más, una inocente travesti que coquetea con el espejo. ¿Sintieron los cuchillos con cada flashazo?, ¿supieron lo que hacían? No. Ni ellas ni yo sabíamos que hacíamos y no querríamos hacernos cargo del niño; ¿pero de qué estoy hablando si somos estériles como el papel? Ahí nomás se revela nuestro travestismo inevitable, nuestra inocencia terrible, desgarrada por el tiempo que separó el obturador de la impresión, con la tela blanca de la primera comunión manchada, ¿qué nos separa de la tarde perfumada, las camisas y los collares que mastican carteles luminosos en las veredas? Tal vez un cuchillo, tal vez pararnos frente a las fotos con la hoja plateada en la mano, con el ímpetu de atravesar el papel, de desarmar nuestros labios pintados, nuestro perfil de tres cuartos, los remedos desposeídos de nuestra piel marchita en el recuerdo de un imaginario ensamblado con hollín. Son fotos nada más, fotos de nuestros despechos, instantes de nuestras desquicias, nena, estúpido mohicano, encaprichado imbécil, intentaremos olvidar la vergüenza de nuestra desobediencia, desconoceremos los juicios de nuestros desnudos disfrazados .

Dibújenlas con lo que quieran, hagan bigotes y anteojos y rómpalas con sus dedos; pero no las quemen, no las olviden, no las dejen de desear. Estas son nuestras fotos, estos son nuestros vestidos en nuestro cuero de cerdo, estas son nuestras pezuñas que aguardan con el cuchillo; bendita sea, pues, piel de mis ojos y conciencia de mi conciencia, sin tiempo, sin espejo en el mejor de los casos y con mucha pintura.

S

domingo, 6 de abril de 2008

Sensaciones


Absorta, perdida en el abismo de una ficción momentánea,
quedé inmiscuida en esa fantasía que se mostraba opaca,
me alejaba en una distracción, consuelo al fin para la sarta de incertezas que no dejaban de perturbarme.
No me libraría de ellas, desde otro nivel reaparecerían, como un recordatorio insistente.
En ese intento de perderme en una ilusión, percibí detrás mio la parte angustiante que permanecía, retornaba deliberadamente.
A

martes, 1 de abril de 2008

Salú



Elegante señor de traje bien vestido, torso hecho violetas, tu aroma, violeta, tu cara de águila desnuda de señor con sombrero de buen amigo, basta dice el harapiento y quiere no decir nada, sus zapatos mal lustrados, su humo en la cabeza sus manos de alfil de pez de lluvia, nada hace su cuerpo pura inconsistencia y dice ahora, el gran señor del día, volved temprano, abrid las persianas y que se vea, desde lejos, siempre con su segura distancia, el mundo, aquel interesante objeto para apoyar en él la mano.
L

Sr. Celvacio de Amodea

El más hermoso
tu, alguien que se ha
ido, que se ha roto



No tengo yo que
no haya sido tu que
me deje sola



Primera persona
del singular, tomó el lápiz
comenzó a borrarla


L