Entra la niña corriendo por el pasillo
blanco y azul,
de botitas de caña corta
y larga pollera de terciopelo verde,
gastada,
corre con la blusa abierta,
el pelo hecho todo un nudo,
las lágrimas,
el rimel negro,
la boca borroneada.
Sube la escalera.
La madre espera con otro hombre,
en ese lugar de la casa vieja,
con el vestido y la luz naranja,
con la flor en el pelo,
el abanico en la mano.
La niña llega a los pies de la madre.
La madre con otro hombre.
¿Dónde está el padre?
pregunta la niña,
la madre,
que cerca de la ventanita,
de pulmón de manzana,
respira con la boca abierta,
no habla.
La niña levanta
el mantel de la mesa,
tira copas y platos,
busca dentro de cajones y armarios,
lo pide y lo quiere y lo encuentra
dentro de una canasta…
el saco, la corbata y el sombrero,
la niña lo abraza,
la madre le pega,
la niña lo abraza,
la madre llora,
el otro hombre se sienta
con la mano en la frente,
el seño fruncido y las ganas
de la casa,
el moisés sobre la mesa
mientras mamá corta zanahoria
y papá suena el sonajero. P

2 comentarios:
suena la nena resuena,
la niña se sacó al padre,
se sacó la niña,
se sacó el saco de la infancia
con los ojitos de corcho adulterado...
un abrazo-
No es el padre aquel, y el padre, el sonajero, ya no suena.
El silencio y el polvo, se pierde de la mano, aquello, como la zanahoria que se corta y el moisés ajeno.
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