lunes, 26 de mayo de 2008

Protensión

Será entonces, dicen, en un conventillo llamado Orestes.
Las puertas, los adoquines, la mezcla de culturas e idiomas.
No me imagino otro barro más rocoso después de 1810.
Cerdos urbanos que comen y beben...¡animensé!.
Los desafío a pasar palamas y dedos sobre estas superficies.
P

3 comentarios:

Anónimo dijo...

quiero estar en el conventillo Orestes, aunque sea por un rato, y perderme en sus calles para conocer a esos personajes que lo habitan,

a los puercos, los mas y los menos paganos: desde ya que estarán invitados.

Anónimo dijo...

Y me dirijo a vos sin titubeos, la dificultad expuesta de una imagen con heridas me transporta al pasado que aun esta latente en los rasgos de un hocico cerdo, seria una intervención poco cuidadosa solo poner unas de tus pesuñas ensuciadas de Marketing, mentiras bien pagadas y visiones paganas de comienzo de siglo. . . wasilly boy™

Leli Busquet dijo...

queridísimo Wasilly Boy
nos halaga,
pequeño,
su comentario
y hemos de reconocer en sus palabras un verdadero gruñir de cerdo; cierto es eso de que no nos pertenece el conventillo, mas aún lo queremos aunque sea embadurnado en la urbe del mercado, quizá, para salvarnos.

con intenciones de desmenuzar su figura atractiva y misteriosa, cuéntenos pues, cuales son sus intenciones o lugares o escritos.
atentamente,
puercas P y L