Orestes: ¿Quién dirá que estamos enfermos?, ¿quién gritará por el punzón que entra con ojos en nuestro cuerpo y lo deja agujereado como un queso, como las minas de Potosí?, ¿dónde queda el lugar para los pervertidos, para los que jadean, para los que salivan? En un rincón, nosotros, los aburridos; parodia de carnaval, ¿qué es el cuerpo, pues? un frenesí; ¿el tiempo escondido?, una voluptuosidad.S
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"Es preciso que uno mismo haya caído en la celada de esta astucia interna de la confesión para que preste un papel fundamental a la censura, a la prohibición de decir y de pensar; también es necesario haberse construido una representación harto invertida del poder para llegar a creer que nos hablan de libertad esas voces que en nuestra civilización, desde hace tanto tiempo, repiten la formidable conminación de decir lo que uno es, lo que ha hecho, lo que recuerda y lo que ha olvidado, lo que esconde y lo que se esconde, lo que uno no piensa y lo que piensa no pensar"
Michel Foulcault
Confesiones de un cartelito de baño
Entre cuatro lados y un fondo blanco, un rectángulo azul es todo lo que tengo. No hay triángulo y soy hombre. De ahí, claro. Me encuentro parado. Si al menos el azul fuera agua, quizás no sería yo sino una balsa de un solo tronco y una tripulación entera
de fósforos, de los más cortos. Por el momento, paso, aunque. Paso, de todas formas. Desde luego, no desde luego. Tuve unos segundos pero acababa de llegar. Claro, no había nada más que esto. Nada más que me importara. La luz se refleja en espejos y a veces en piedras. Acaso. La luz. Una sombra mínima ni siquiera puede decirme eso. No puede, digo, pero. Aunque pero nada y te quedás callado. Qué me tenés que decir; el agua se refleja en la luz y en, desde ya, es la luz, perdón, la luz que se refleja en el agua y en. No, todas las piedras no. Tanto de eso no sé. La luz se refleja en espejos y a veces en piedras. ¿Y ése soy yo? Por momentos no, me olvido. Ese, de ahí. Te tengo que creer, en realidad, pero porque no me queda otra. Ese. Unos más y veremos después, como me dijeron; la luz se refleja en espejos y a veces en algunas piedras. También, creo, en el agua. Pero no soy agua, yo soy azul. A veces la luz en el agua. Tampoco piedra. Tampoco. En el blanco un rectángulo, uno que. No siempre, pero a veces. De acá para allá, así, un rectángulo.S
"Un momento somos libres, y en el momento siguiente somos esto. Aquí estamos, una vez más entre migas de pan y servilletas manchadas. Este cuchillo ya se congela de grasa. El desorden, la sordidez y la corrupción nos rodean. Nos hemos llevado a la boca cuerpos de pájaros muertos. Es con esas grasientas migas, babeadas en la servilletas, con esos menudos cadáveres, con lo que tenemos que construirnos."Virginia Woolf
Un amor de un cartelito de bañoEntre ambos, ahora, no queda nada más que yo. Así es, mademoiselle, nadie. Sigo parado, pero entre rectángulos azules, siguen siendo azules, abajo del círculo, un triangulo y otro más chico y blanco, y otro, abierto y blanco. Entre ambos, ahora yo también, entre otros, querida, pero. El suyo, triángulo, enteramente azul, mujer, aunque. Yo no, no por mi parte, yo. Como una gigante, crece, allá. ¿No la ve? Esa mujer, la de allá, inflada como un globo, ni bien. Pero por favor, tómese algo antes, un café, yo invito. Relájese un segundo, o sea, medio grano marrón oscuro rígido, agua transparente que inunda, en eso, tomando cada vez un color más negro, entienda, apretando con fuerza, como una cabeza sanguínea, como una tapa truncada, cuando caliente el humo y el olor y una taza sobre un plato en la mesa, empero, un vaso de agua, antes una gota de leche fría y queda servido uno y otro, para mí no, aunque sin leche, para cuando se apoye, pero no. 
Ya le dije, soy azul como ve. Ella se infla con su humo marrón y usted, mademoiselle, usted sabe lo que es temblar en rectángulos blancos, pero no se queje, usted al menos tiene un triángulo, o bien. El mío, en cambio, es blanco y azul, así como. Son en realidad dos rectángulos articulados. Vea la cabeza de la mujer, acaso no está más grande y redonda. Se está inflando, usted me entiende, querida. Usted, su círculo azul, aunque usted con su rosa no.
Puede que nos asemeje el blanco, pero acaso. Entiendo, no nos diferenciamos tanto, admítame que a usted no. Un círculo azul y diga que me acompañan cinco rectángulos, o sea, ni un triángulo. Además que su rosa se mueve, sonríe con el café, la mujer inflada, su rosa la acompaña y mueve el. Entre el humo y su café marrón, su cuerpo, su cuerpo rosa y las tazas con inscripciones rojas, querida, entonces. La vista de copas transparentes en mesas y colgadas, un
vino tinto, círculos vacíos bordó manchados en las servilletas, al menos. El agua en el vaso, y usted, es que yo no soy agua, soy azul, claro que. Rosa y un triángulo, su cuerpo rosa, si bien el agua en vaso transparente, azulejos blancos, mademoiselle, entre ambos, sabe, no queda más que yo.

Ya le dije, soy azul como ve. Ella se infla con su humo marrón y usted, mademoiselle, usted sabe lo que es temblar en rectángulos blancos, pero no se queje, usted al menos tiene un triángulo, o bien. El mío, en cambio, es blanco y azul, así como. Son en realidad dos rectángulos articulados. Vea la cabeza de la mujer, acaso no está más grande y redonda. Se está inflando, usted me entiende, querida. Usted, su círculo azul, aunque usted con su rosa no.
Puede que nos asemeje el blanco, pero acaso. Entiendo, no nos diferenciamos tanto, admítame que a usted no. Un círculo azul y diga que me acompañan cinco rectángulos, o sea, ni un triángulo. Además que su rosa se mueve, sonríe con el café, la mujer inflada, su rosa la acompaña y mueve el. Entre el humo y su café marrón, su cuerpo, su cuerpo rosa y las tazas con inscripciones rojas, querida, entonces. La vista de copas transparentes en mesas y colgadas, un
vino tinto, círculos vacíos bordó manchados en las servilletas, al menos. El agua en el vaso, y usted, es que yo no soy agua, soy azul, claro que. Rosa y un triángulo, su cuerpo rosa, si bien el agua en vaso transparente, azulejos blancos, mademoiselle, entre ambos, sabe, no queda más que yo. S


4 comentarios:
Bonjour signorinas temerosas! qué conceptos imaginan desde ese, su hueco paralelo.
saludos a usetdes, pues hoy, he perdido el nombre.
Esto pasa cuando se le da margaritas a los chanchos, puercos, cuerpos parditos y partidos. Cuando se le da democracia al pueblo, y cuando levantando el estandarte de la libertad hacen libertinaje.
Si de criticar se trata...
Las fotos fantásticas. Los texto y el concepto del, llamémosle, post todavía me elude. Voy a pensarlo y cuando tenga una resolución interpretativa comentaré otra vez, pero no quería dejar de responder veloz y tempestivo, y a la vez muy interesado en lo que pueda venir luego. Espero mientras por mas, mucho mas.
muy dentro, quizá bañadera quizá water closs, en el fondo del gran receptáculo de flores arrancadas, vuelta la vista de lo frío, de ella, vestido blanco vestido negro ¿dónde agitan pues los perversos?
¿dónde pues, agitamos?
hojas arrancadas, tiradas en el piso, sobre la mesa, en el baño, en la bañadera, pedazos de revistas rotas, hechas basura, parte de la mugre que nos rodea queda ahí, en el comienzo de la producción, para los puercos, los verdaderos, los que sean parte de todo este crear.
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