Dentro de las posibilidades que me dan estos tiempos ¿tiempos de qué?,
me pregunto si realmente existieron todas esas cosas que nos dicen que existieron: calles de adoquines, carros, el río llegando a Libertador. Me dijeron, y particularmente ella, Tati, que sobre la lomada de Rojas (la continuación de Santa Fé) antes había una sola casita, y yo le creo, porque ella no mentía. Y parece que soy la única que sabe que ella vivió, que le decían Goya, que tenía los ojos más grandes que vi. Un vez recuerdo que dijo “Parece mentira como puedo ver la expresión exacta de mi mamá, esa mueca, el olor, la sensación”.Escucho tango, me da melancolía de una época que no viví.
Todavía tengo insomnio. Estoy incomoda, como si me molestara vivir, no quiero pensar en mañana, pero lo hago de una forma tan continua que me da asco, porque mañana todavía no llega, y si llegará sé que voy a sufrir porque no puedo proyectarme, solo esperar.
En el insomnio se dan las cosas de una forma rara, y las recuerdo y las tiño de pegotoso pegamento. Pero si hago un esfuerzo, sé que supe ser feliz, no hace unos años, ni unos meses, sino hoy mismo, antes de esta sensación de insomnio.
Es gracioso, pero soy constante en esa sensación de tener que estar durmiendo y sentir que estoy despierta y de querer dormir para despertar cuando corresponde.
Hay algo en esa película.... yo lo sé, me dio directo en el centro del aliento. Si pudiera desarrollar el tema de la honestidad. ¿Cuánta? ¿Qué? Creo que hay una escena, una imagen.... una nena mirando por la ventana cosas que no puede entender.
Gracias a algo, hace un mes, más o menos, pasé unos días en el sur, y encontré, durante las últimas horas, una especie de cuadritos indígenas que me entendieron a mi, y eso se lo agradezco a los indígenas de hace más de quinientos años, entenderme y expresarme.
P

3 comentarios:
Buscando en el reflejo de la luz a las piedra sureñas, fragmentos de felicidad aguardan.
Hermana de tempestuosa melancolía
La mano alcanza el envase cerrado y colorido de los recuerdos insertados como una verdad, como las palabras dichas en una canción, en un jingle más bien, de publicidades de zapatos y afeitadoras; el codo arrastra el cartón de los cereales del tiempo y desparrama el detergente corrosivo que abre la piel y libera, con las luces de la más alta negligencia, el olor. Tiempos de olor, tiempos de noche y una nuez en la garganta, cerrada, donde conviven el diablo y la verdad.
"Cuando te despiertes cada día
con el cuerpo de aire y ese olor
feliz del sueño manso de las lilas
sin miedo al movimiento y al dolor"
canta con optimismo Jorge Fandermole
(Quien fuera llamado, en su desnudez, Cusimodo)
.
el insomnio es una ventana sin marco
Publicar un comentario en la entrada